En Brasília, el jardín también fue proyectado
Antes de que el mundo hablara de naturaleza y arquitectura juntas, Burle Marx ya pintaba con plantas en el Planalto Central. Conoce el paisajismo que hace de la capital una ciudad tan verde como monumental.
Cuando se piensa en Brasília, viene el hormigón — la Catedral, el Congreso, los palacios. Pero hay una segunda Brasília, igualmente proyectada: la verde. Antes de que "arquitectura sostenible" se volviera una expresión de moda, Roberto Burle Marx ya trataba el jardín como parte de la obra, y no como adorno. Esta es la ciudad vista por el paisajismo.
Burle Marx: el hombre que pintaba con plantas
Burle Marx descubrió la flora brasileña en un invernadero de Berlín, en Alemania — vio allí las plantas que crecían ignoradas en el patio de su casa y comprendió que eran un tesoro. Volvió a Brasil y revolucionó el paisajismo: en vez de copiar los jardines geométricos europeos, compuso masas orgánicas de especies tropicales, como pinceladas en un lienzo. En Brasília, sus trazados dialogan con las curvas de Niemeyer — naturaleza y arquitectura hablando el mismo lenguaje moderno. Es uno de los nombres que dieron alma a la ciudad →
El Cerrado: la belleza que parece seca, pero está viva
El bioma que rodea Brasília es el segundo más grande de Brasil — y uno de los más incomprendidos. A primera vista, árboles torcidos y pasto. Mirando de cerca, una de las floras más ricas del planeta: el ipê que florece amarillo, rosa y morado en pleno apogeo de la seca, las frutas nativas, los humedales de buriti. El Cerrado enseña una lección de paisajismo que el mundo ahora redescubre: trabajar con el clima, no contra él.
Un jardín que resiste el Planalto
Quien vive o se aloja en Brasília aprende rápido: el clima es caluroso y seco buena parte del año, con meses sin lluvia. Un jardín que prospera aquí es un jardín inteligente — especies nativas y adaptadas, sombra pensada, irrigación eficiente. Algunas opciones que funcionan:
- Árboles: ipês, oitis y la sombra generosa del flamboyán.
- Color todo el año: buganvilla (primavera), que adora el sol y la sequía.
- Bajo mantenimiento: agaves, suculentas y gramíneas ornamentales.
- Identidad local: especies del propio Cerrado, que pertenecen a la tierra.
Cuando el jardín es parte del alojamiento
Fue esa filosofía — integrar verde, agua y arquitectura — la que guió nuestras casas. El Jardim dos Sentidos lleva la idea al límite: paisajismo pensado para ser vivido, no solo admirado. Despertar con el canto de los pájaros, tomar el café entre las plantas, sumergirse en la piscina rodeada de verde. En Brasília, el jardín nunca fue un accesorio. En Villela Stay, tampoco.



