Brasília se come con todo Brasil en el plato
Una ciudad hecha de migrantes de todos los estados creó una escena gastronómica plural — y echó raíces en el Cerrado, el bioma más sabroso y menos conocido del país.
Brasília es la única capital brasileña sin una cocina "nativa" — y es justamente eso lo que la hace deliciosa. Construida por gente que vino de Minas, de Goiás, del Nordeste, del Sur y del mundo, la ciudad puso todo en la misma mesa. Aquí cenas un pescado amazónico, almuerzas una galinhada goiana y cierras la noche en un bistró de inspiración francesa — a veces en la misma cuadra.
Los sabores del Cerrado
El bioma que rodea Brasília es una despensa poco explorada — y los chefs de la ciudad lo redescubrieron. Vale la pena probar:
- Pequi: aroma fuerte, sabor marcado, estrella del arroz con pequi y de la galinhada. (¡Nunca muerdas el hueso!)
- Baru: la castaña del Cerrado, crocante y nutritiva, que se volvió la consentida de la alta gastronomía y la repostería.
- Buriti: el fruto anaranjado que se vuelve dulce, helado y licor — el "oro" de los humedales.
- Cagaita, mangaba y cajuzinho-do-cerrado: frutas nativas que aparecen en postres de autor y jugos.
Dónde comer, por ocasión
Para una noche especial
La Asa Sul reúne la alta gastronomía de la ciudad — cocina de autor, carta de vinos, servicio afinado. Es la zona de las celebraciones.
Con vista al agua
El Pontão do Lago Sul alinea restaurantes a la orilla del Paranoá: ideal para el final de la tarde, a 10 minutos de nuestras casas. Combina perfectamente con el itinerario de 3 días.
Comida de raíz
Para sentir el alma local, busca las casas de comida goiana y minera y los bares de Asa Norte — galinhada, pamonha, empadão goiano y el tradicional happy hour brasiliense.
La mejor mesa puede ser la tuya
Hay algo que ningún restaurante ofrece: cocinar (o ser servido) en la privacidad de una casa, con los tuyos, sin hora para terminar. Por eso nuestros alojamientos tienen cocina gourmet completa y espacio para recibir — puedes llamar a un chef privado, montar una cena maridada para el grupo o simplemente preparar un desayuno con las frutas del mercado. En Brasília, la hospitalidad también se hace a la mesa — y la tuya puede ser la mejor del viaje.



